EL CALIPSO

Es el género musical protagonista de las celebraciones del Carnaval en el Estado Bolívar, específicamente en la población minera de El Callao.

El calypso tiene su origen en la música antillana, que llegó a tierras del sur de Venezuela en manos de los inmigrantes atraídos por la explotación minera.

Esta especie posee tradicionalmente un ritmo pausado y cadencioso e incluye estribillos cantados en inglés y francés criollo. En nuestro país, adquirió características propias, como la presencia del coro y el uso del cuatro, que lo diferencian del calypso de otros países del Caribe.

En la ejecución de este género participan los tambores cilíndricos o steel band, destacando entre ellos el tambor Bumbac y el tambor Grande, además cuatro, maracas, rallos, silbatos y campanas.

Esta festividad cuenta con unos personajes propios y característicos, que son:

  •  Las Madamas  
  •  Los diablos
  •  Mediopinto

 

ESCLAVITUD EN VENEZUELA

Antes de la llegada de los españoles, los indígenas no conocían la esclavitud. Lo más parecido que existía eran los macos e itotos, prisioneros de guerra a quienes ponían a trabajar los vencedores del conflicto para su beneficio durante un lapso.

La esclavitud llegó a América a comienzos del siglo XVI, cuando Alonso de Ojeda fue autorizado por los reyes para traer seis esclavos blancos provenientes de Castilla. Para ese entonces, algunos europeos se vendían como esclavos por razones económicas durante un período determinado.

El tráfico de negros africanos empezó en 1441 de España hacia Portugal. Según los estudiosos Mannix y Cowley, eran hechos esclavos quienes eran vendidos por los jefes nativos como castigo por ser criminales, individuos que se vendían o eran comercializados por sus familias en momentos de hambre, personas secuestradas por las cuadrillas esclavistas, esclavos cedidos por sus amos, y prisioneros de guerra.

Los portugueses, ingleses, holandeses, franceses y españoles llevaban los cargamentos de esclavos negros a los puertos de La Habana, Veracruz, Portobelo, Cartagena de Indias, Santo Domingo y La Guaira. Allí con cadenas en el cuello, y luego de viajar en las bodegas de los barcos, eran medidos a través del palmeo (aquellos cuya estatura fuese inferior a siete cuartas eran rechazados), examinados con el fin de asegurarse de que no tuvieran defectos físicos y, finalmente, se les practicaba la carimba, es decir, eran marcados con un hierro candente en el cuerpo.

De África y Europa a Venezuela

Los primeros en ser sometidos fueron los indígenas. Sin embargo, pronto los hacendados se vieron obligados a importar negros africanos, pues la población nativa estaba desapareciendo.

Los Welser introdujeron en Venezuela los primeros esclavos en el siglo XVI. Para ese entonces, tanto los blancos peninsulares como los criollos participaban de este negocio, y los ingleses eran los proveedores por excelencia. Ellos tenían el compromiso de introducir anualmente unos 4.800 esclavos.

Inicialmente, los dedicaron a someter a los indios, pescar perlas y explotar las minas. Posteriormente, fueron empleados para abrir caminos de penetración. Ya en el siglo XVIII había esclavos pintores, carpinteros, albañiles, doradores, plateros, criadores, agricultores, herreros, verdugos, cocineras, lavanderas, planchadoras y ayas.

Cabe destacar que el esclavo en Venezuela estaba en mejores condiciones que los de otros países latinoamericanos. Éste nunca constituyó un objeto propiedad de su amo, por lo que contaba con algunos derechos: estaba en capacidad de casarse, comprar su libertad, vender el producto de su siembra, hacer un contrato de manumisión con su amo y asilarse, pues un esclavo que se refugiara en una iglesia tenía que ser respetado.

Abajo cadenas

A partir de 1810 se iniciaron en Venezuela actividades para disminuir paulatinamente la esclavitud. La Junta de Gobierno que se creó a raíz del movimiento independentista del 19 de abril prohibió el 14 de agosto de ese año la introducción y venta de esclavos en el país. Luego se incluyó en la Constitución Federal de 1811.

A su vez, el Generalísimo Francisco de Miranda les ofreció a los esclavos su libertad si se unían al ejército patriota. Simón Bolívar proclamó el 2 de junio de 1816 en Carúpano, y lo ratificó el 6 de julio de ese mismo año en Ocumare de la Costa, que aquellos esclavos que se alistasen en el ejército y combatieran a favor de la República, durante un determinado número de años, obtendrían su libertad y la de sus familiares directos.

Tres años más tarde en su Discurso de Angostura, El Libertador, actuando como jefe supremo de la República, le pidió al Congreso que decretara la abolición de la esclavitud. Sin embargo, lo que logró fue que se trabajara en su gradual extinción, sin perjudicar a los dueños de esclavos.

Simón Bolívar, un mantuano y propietario de haciendas y de esclavos, fue uno de los primeros en darles la libertad y considerarlos ciudadanos.

Poco después de la Batalla de Carabobo, actuando como general en jefe del ejército vencedor, solicitó el 14 de julio de 1821 al Congreso Constituyente de la Gran Colombia reunido en Cúcuta que decretara la libertad absoluta de todos los colombianos y de aquellos que nacieran en la República. Días después, este congreso aprobó una ley que preveía la gradual extinción de la esclavitud. Todos los hijos de esclavos nacidos a partir de esa fecha serían declarados libres al venir al mundo (se llamó libertad de vientres); no obstante, tenían que permanecer al servicio del amo de su madre con la finalidad de que aprendieran un oficio y tuvieran como ganarse la vida siendo libres, hasta su mayoría de edad, a los 18 años cumplidos. Estos hijos de esclavos fueron llamados manumisos.

Por otra parte, cada provincia iba a contar con una Junta de Manumisión, a la cual había que pagarle un impuesto. Dicha junta determinaba anualmente los esclavos que debían obtener su libertad, y les pagaba a los dueños el valor de cada uno de ellos con los fondos recaudados.

El 2 de octubre de 1830 en el Congreso de Venezuela reunido en Valencia ratificó lo decretado en Cúcuta, pero aumentó a 21 años la mayoría de edad exigida para ser manumitido. Igualmente dispuso que el Estado contribuyera económicamente para libertar a 20 esclavos por año. Venezuela e Inglaterra suscribieron un tratado en 1839, en el que declaraban abolido el tráfico de esclavos.

Sin embargo, no fue hasta el 1854 cuando se trabajo para legalizar la abolición de la esclavitud. El 3 de marzo de ese año, 30 diputados liderados por el también diputado José María Luyando llevaron a discusión al Congreso Nacional un proyecto de ley que tenía tal fin. Fue ardua la discusión, pero finalmente se logró que la mayoría aprobara la ley. Ésta fue sancionada el 23 de marzo siguiente, y el presidente para la época, José Gregorio Monagas, le puso el ejecútese un día más tarde. Así, a partir del 24 de marzo de 1854 obtuvieron su libertad unos cuarenta mil ciudadanos.

Esta medida fue acogida sin inconvenientes pues no afectó los intereses de los amos de esclavos, sino que más bien les favoreció. Para esa época la esclavitud no era rentable para los hacendados, ya que tenían que mantenerlos a todos. Resultaba más económico contratar la mano de obra que tenerla. Además, la demanda de trabajadores crecía a una mayor velocidad que el número de esclavos, dado que hacía años que se había prohibido la importación.

Por si fuera poco, se les dio la libertad de los esclavos y se indemnizó a los dueños por ello, lo cual constituyó un gran negocio para muchos. La tarifa de indemnización era aproximadamente de entre 50 pesos para los recién nacidos y 300 pesos para el esclavo sano de 39 años de edad. Quienes tuviesen una edad mayor a esa tenían un precio menor que llegaba hasta los cinco pesos. Se dice que algunos dueños llegaron a recibir del gobierno más de tres millones de pesos.

Desde ese momento, los dueños de las tierras comenzaron a contratar la mano de obra, fijando un sueldo y unas condiciones de trabajo a las que debían apegarse los hombres y mujeres recién libertados.

La abolición de la esclavitud es uno de los momentos más gloriosos en la historia de Venezuela. Fue una bandera a través de la cual algunos políticos intentaron obtener el apoyo popular, para otros constituyó uno de sus más fuertes motivos de lucha, y para los libertados significó el inicio de una nueva vida.

 

 

Simón Bolívar, líder abolicionista de la esclavitud

Recordemos que Bolívar al arribar en su primera "Expedición de los Cayos" desde la República de Haití, el Libertador anunció en Carúpano y luego en Ocumare de la Costa la libertad de los esclavos negros, al tiempo que les exigía su incorporación a luchar por la independencia nacional.

Simón Bolívar habla de su objetivo de lograr la libertad. El decreta la libertad absoluta de los esclavos que estuvieron bajo el yugo español. Propone cuatro condiciones que deben cumplir todos los nuevos ciudadanos para servirle a la patria.

La primera condición, es que todos los hombre de catorce a sesenta años deben cumplir con alistarse en las banderas de Venezuela para defender a la patria.

La segunda condición, es que todos los ancianos, mujeres, niños e inválidos no tendrán que ir para el servicio militar, ni domestico ni campestre.

La tercera, es que aquel que no se defienda ni luche por su libertad quedara sujeto a la servidumbre.

La cuarta y ultima condición, es que los parientes de los militares que se defienden por su libertad tendrán el placer de gozar los derechos ciudadanos y de su libertad.

Sin embargo, estas proposiciones no llegaron a significar la abolición legal de la esclavitud, la cual siguió existiendo como institución, tanto en las partes del territorio venezolano libertadas como en aquellas que permanecían bajo el régimen español.

Posteriormente, el Libertador, con el cargo de Jefe Supremo de la República en su Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, pide al Congreso reunido en esa ciudad que decrete la abolición de la esclavitud, pero la decisión del cuerpo legislativo anuncia un año después, tan sólo su gradual extinción y sin que se perjudique económicamente a los dueños de esclavos. Inmediatamente después de la batalla de Carabobo, en 1821, el Libertador, en su condición de general en jefe del ejército en la que derrotó al ejército de La Torre, solicitó el 14 de julio de 1821 al Congreso Constituyente de la Gran Colombia reunido en Cúcuta que decretase entre otras cosas, “la libertad absoluta de todos los colombianos al acto de nacer en el territorio de la República.” El 21 de julio siguiente, dicho Congreso, acogiendo lo expresado en 1820 por el Congreso de Angostura y en atención a la mencionada solicitud de Bolívar, dio una ley que preveía la abolición parcial de la esclavitud. Para lograr lo último mencionado se establecieron dos procedimientos que operaban simultáneamente. Por una parte, se utilizó a lo que se llamó libertad de vientres, en donde todos los hijos de esclavos (manumisos) nacidos a partir de entonces fueron declarados libres al venir al mundo, pero hasta su mayoría de edad, que se fijaba en los 18 años cumplidos, deberían permanecer entonces al servicio del amo de su misma madre, con el fin de que éste los preparara, le inculcara y enseñara a trabajar con el objetivo de que al ser libres cuando alcanzaran su mayoría de edad pudiesen ganarse la vida como trabajadores; tal era, por lo menos, la intención del legislador. Por otra parte, se realizaban en cada provincia una Junta de Manumisión; estas juntas determinaban al fin de cada año qué esclavos debían ser libertados (por su edad avanzada o cualquier otra circunstancia), el proceso de dichas reuniones eran bastante sencillas, “en principio se establecía un impuesto, que ciertos herederos debían pagar a un fondo especial administrado, pagándoles su valor a sus respectivos dueños con los fondos recaudados.”

Se podría resumir entonces las medidas concretas introducidas en esta ley en cinco amplias y concretas ideas: “1) se ratifica la prohibición de introducción de esclavos desde el exterior; 2) se declara la libertad de los hijos de esclavos que nazcan a partir de la fecha de la emisión de la ley; 3) los dueños de las esclavas tendrán la responsabilidad de educar, vestir y alimentar a los manumisos (nacidos libres) quienes, y en compensación, trabajarán para los amos de sus madres hasta la edad de 18 años; 4) se establece un fondo para la liberación progresiva de quienes siguen siendo esclavos por haber nacido en esa condición en fecha previa al decreto. Dicho fondo se constituiría con impuestos a las sucesiones (herencias); 5) se formarán juntas de manumisión en cada cabeza de cantón que a fines de cada año, de acuerdo con los fondos recolectados en el transcurso del mismo y tras pagar a sus dueños el valor correspondiente, liberaran a los esclavos seleccionados al respecto.”

Así, la esclavitud entraba en un proceso lento, pero efectivo, que conducía a su extinción, gracias a las diversas proclamas de Bolívar, que una vez dijo "El cielo me ha destinado para ser libertador de los pueblos oprimidos." Podemos percatar además, que la idea de libertad de Bolívar por los esclavos era bastante importante en este proceso, inclusive podemos inferir que en parte el interés de Bolívar por el problema de la esclavitud es reflejo a su relación con su antigua nodriza que lo cuido de pequeño, pues, jamás olvidó a Hipólita (así se llamaba), se comprueba, por ejemplo, en una carta que le envía a su hermana María Antonia, estando en la ciudad del Cuzco (Perú) fechada el 10 de Julio de 1825, en donde se lee " ... que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido más padre que ella ..." Posteriormente, vemos que cuando Bolívar, hace su último viaje a Venezuela en el año de 1827, no desatiende a su antigua nodriza, le escribe de nuevo a su hermana María Antonia, el día 2 de junio de 1825, señalando que " ... Del dinero que queda en tu poder procedente de la letra, tendrás la bondad de dar a, Hipólita cuarenta pesos…”12

El inicio del fin

El 2 de octubre de 1830 el Congreso de Venezuela reunido en Valencia ratificó la ley de Cúcuta, pero haciendo un cambio significativo en donde se aumenta a 21 años la mayoría de edad exigida para ser manumitido (liberación de un manumiso) y situando a que el Estado contribuyera económicamente para libertar a 20 esclavos por año. Un dato muy interesante es que para 1839 Venezuela e Inglaterra suscribieron un tratado en el cual declaraban que iban a abolir para siempre el tráfico de esclavos y estas naciones se concedían mutuamente el derecho a que los buques de guerra de cada una pudiesen inspeccionar los buques de la otra nación, para así comprobar si llevaban negros sacados de África y destinados a la venta en cualquier lugar de América; en caso de que los hubiere, el buque era capturado y los esclavos recuperaban su libertad. De este modo, entre 1810 y 1839 la institución de la esclavitud fue combatida por una parte aboliendo la trata y persiguiendo a los buques negreros y por la otra mediante leyes con fines de extinción.

Durante el período de la Gran Colombia, en cuanto a la esclavitud se refiere, lo más resaltante es el decreto de Bolívar, en el cual se le va dando eficacia a la ley de Manumisión, con fecha 28 de junio de 1827. El Libertador, a través de una serie de medidas, mejora las posibilidades de liberar a los esclavos remanentes. Entre 1821 y 1826 habían sido liberados 300 esclavos aplicando la ley de manumisión, como se había mencionado con un promedio de 20 a 50 esclavos por año aproximadamente.

A la hora de hacer un balance de lo ocurrido con la esclavitud hasta 1830, año en que se le da fin a la Gran Colombia, se deben subrayar las siguientes ideas:

La esclavitud quedó afectada en términos importantes por el proceso político, militar y social que desencadenó la independencia. Diversas fuentes colocan el número de esclavos en 1810 entre 60.000 y 80.000. “Para 1830 oscilan entre 19.000 y 42.000. Esta disminución es explicable por la mortalidad natural, desde 1821, de los esclavos más viejos tras la aprobación de la legislación acerca de la manumisión. Otro factor en la disminución es la muerte que por participar en acciones de guerra, se dio durante la Guerra de Independencia. Finalmente una reducidísima cantidad logra su libertad a partir de la aplicación de la Ley de Manumisión. Las cifras de 1830 evidencian que la esclavitud como institución quedó disminuida en términos cuantitativos.”13

La esclavitud remanente quedó condenada a una desaparición segura y cercana, aunque por vía de una lenta inquietud. Por un lado, la eliminación legal de las posibilidades de importación de esclavos y por otro, la manumisión de los que nacieron a partir de 1821. Los aún esclavos morían paulatinamente y los que nacían libres, al alcanzar la mayoría de edad, cobrarían plenamente su libertad.

El balance del período 1810-1830 muestra una actitud variable en relación con la esclavitud por parte de los criollos en general y de los propietarios de esclavos en particular. En un comienzo (los primeros 5 años), se la intenta mantener intacta. Después se le intenta eliminar lo más rápida y completamente posible (1816-1819). Finalmente los congresos de Angostura y Cúcuta y la legislación que los sigue hasta 1830, reconocen una salida a la situación frente a una oligarquía egoísta y recelosa que trata de mantener a toda costa una riqueza en forma de mano de obra.

Una vez separada Venezuela de la Gran Colombia, se abre un período de casi 25 años (1830-1854) en los que la legislación sobre la esclavitud sufre escasos cambios, ninguno de los cuales es sustancial. El peso de los esclavistas venezolanos es mayor ahora en el Parlamento que en el período de la Gran Colombia, por la sencilla razón de que la esclavitud tenía mayor peso en el territorio venezolano que en el colombiano y el ecuatoriano.

En el Congreso Constituyente de 1830 los cambios que se hacen a la legislación colombiana de 1830 son a favor de los amos y no de los esclavos.

En relación con la manumisión de 1821, los cambios son los siguientes:

1) Se precisa que quienes naciesen de esclavas a partir de la publicación de dicha ley deberían servir a sus amos hasta la edad de 21 años.

2) Los hermanos mayores o ascendientes libres pudieran liberar a los nacidos libres al hacerse cargo de los gastos de educación, vestimenta y alimentación. Sin embargo la ley de 1830 especifica que para que este proceso se diera, dichos hermanos o ascendientes libres deberían pagar la mitad de su valor en el mercado como esclavo. Al exigir suma tan acrecida se beneficiaba definitivamente a los amos. Desde los tiempos de la Colonia, los esclavos se hacían cargo de su propio sustento en base a la producción de sus pequeños conucos. De modo que, no era responsabilidad del amo, en absoluto, encargarse de educar, vestir y alimentar a los hijos manumisos de sus esclavas. La única obligación real para los propietarios era cederles el uso de pequeñas parcelas de tierra que con toda seguridad, no tendrían un mejor uso en cuanto al latifundio venezolano. De este modo, todo el servicio que los manumisos debían prestar a los amos de sus madres (ahora prolongando por 3 años en la nueva legislación) era un beneficio sin ningún costo para el amo.

3) Se precisa que en la liberación de esclavos se diera preferencia a los más ancianos y a los más honrados e industriosos. Esta precisión permitía a los amos liberar en primer lugar a los esclavos de edad avanzada y en consecuencia, de menor capacidad productiva y de escaso o virtualmente nulo valor en el mercado y conservar a la par a los más jóvenes. Con ello, también garantizaban un comportamiento más ordenado y productivo a los más rebeldes o poco trabajadores.

Luego de 1830, se continúa evidenciando medidas que favorecían a los amos esclavistas, en parte por tener un peso político importante, a pesar de ser la minoría en el gobierno de la Oligarquía conservadora. En 1835, se decretó que los esclavos que abrazaran el servicio militar seguirían siendo esclavos; ello contravenía la legislación impulsada en 1821 en la que, al calor del proceso de la Guerra de Independencia, se pautaba lo contrario con el fin de nutrir las filas patriotas. Podemos demostrar entonces que para ese momento, en donde ya no habían guerras y batallas, por lo visto ya no se requería de la misma manera que antes, a militares dentro del ejército, afectando directamente la libertad de los esclavos en la colonia.

El 23 de mayo de 1836 se aprobó una ley que desmejoraba las condiciones legales de los castigos a los esclavos, recordemos que el máximo de azotes permitido a un esclavo fue elevado de 29 a 100, y se incrementaron las facultades de los amos para aplicar justicia sobre sus esclavos. Fueron reiteradas las maniobras para tratar de restaurar la esclavitud en Apure y Guayana, zonas en que la abolición era legalmente incuestionable. A pesar de ello, los censos de esclavos demuestran la existencia de reducido número de esclavos en ambas regiones.

En el período 1830-1854 la reacción esclavista de los amos y propietarios sólo logró que dicho proceso fuera lo más lento posible y rindiera un mayor beneficio económico a los esclavistas.

La mano de obra libre es cada vez más importante y preferible a la mano de obra esclava en cultivos como el café. En este cultivo no es necesaria la mano de obra permanente, consecuencia de esto se ponen las condiciones para contratar temporalmente peones. Es importante destacar que se consideró como solución la busca de obreros en las corrientes inmigrantes de Europa aunque fueron más las intenciones que el éxito real.

En fin, a medida que pasan los años, los esclavos van disminuyendo de número por un mero proceso demográfico; van falleciendo los más ancianos sin que nazcan nuevos que aumenten filas y van aumentando los manumisos. En 1839 los manumisos nacidos en 1821 comienzan a cobrar su libertad plena y desde ese momento, el número total de manumisos tiende a equilibrarse lentamente. “Entre 1831 y 1854 nacieron 40.000 manumisos y murieron 27.000 esclavos que encontraron la muerte como parte de la ruta hacia la libertad”14. Asimismo podemos observar cómo entre 1830 y 1854, se liberaron a 934 esclavos mediante el empleo de los impuestos de manumisión, mientras que otros 289 quedaron libres, empleando testamentos para cancelar de esta forma los impuestos requeridos. “27.000. Podemos ver como los intereses de los gobiernos en emplear la fuerza productiva esclavistas y aprovechamiento de los manumisos, logró determinar la ineficacia de las leyes de manumisión, evitando el financiamiento de los fondos de manumisión, con la intención de extender al máximo el régimen esclavista.

Mediante las cifras antes mencionadas podemos ver como era de riesgoso el régimen esclavista, podemos ver lo cauteloso, prudente y prevenido que debió ser este sistema para la magnitud que llegó a tener, tanto en tiempo como en espacio, además de la cantidad de personas que se vieron afectadas por esta “doctrina”; pero podemos observar que aunque tuviera todas las ventajas posibles, era mucha la gente que se estaba viendo afectada, y la gente involucrada, por esto en algún momento tenia que llegar a su decadencia; es así como durante los años de su aplicación se fueron creando condiciones para su erradicación (de la institución esclavista). Para fortalecer a dicha institución, los amos tuvieron que encadenar a este sistema al monetario, estableciendo un valor monetario para sus esclavos aumenta el uso productivo de los mismos; es por esto que se estableció una tabla de valores, entre los aspectos más resaltantes de la misma obtenemos que de los 39 años en adelante el esclavo se iba devaluando, por esto la manumisión se vio favorecida, ya que era más ventajoso salir de una mercancía que se estaba desvalorizando y poseer su equivalente en metálico para darle un uso más adecuado.

Alzamientos esclavistas

Mientras los esclavos y manumisos restantes, dado el tratamiento que poseían consecuencia de su condición, daban origen a una agitación constante que sin dar espacio a mayores pasos para la insurrección, presumía a su vez costos económicos y políticos. De esta forma podemos ver como en 1822 se da un alzamiento de los negros de Curiepe; en 1824 se vio una revuelta de esclavos en Petare; posteriormente en 1831 se sigue una causa a los de la hacienda Urbina y los de Tocoraguita; luego en 1832 se descubre la conspiración de negros en Carayaca; consecutivamente en 1835 son perseguidos en Caucagua los fugados transformados en asaltantes; seguidamente en 1845 se dan levantamientos de prófugos en Ocumare. “Los esclavos y manumisos conformaban una pequeña porción de la población, pero sumada a la población negra, que observaba con buenos ojos su posible liberación, oscilaba alrededor del 10%, lo cual en el juego político y social que no electoral de la época, era un factor de apoyo no repudiado. Eran escasos los personajes que requerían el mantenimiento de la institución esclavista, mientras que la mayoría ya hablaba sobre los mecanismos, el tiempo y las condiciones requerida para la eliminación de la misma (década de 1940).”15

Los hermanos Monagas y su aporte a la abolición

El ascenso al poder de los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas, si bien con apariencia liberal debatible por variadas razones, variados casos, y variadas evidencias; obviaba a las nociones conservadoras. La asociación de todas estas condiciones provocaba que en la década de 1850 hubiera un contexto cada vez más propicio para la abolición. Es así como desde 1848 se emprenden investigaciones críticas tanto a la ley de 1830 como a los procedimientos concretos de manumisión, como se puede ver con claridad en las observaciones críticas a las leyes sobre manumisión de 1821 y 1830 expuestas por el secretario de Interior y Justicia al Congreso de 1849. Para el año siguiente el mismo secretario solicita una extensión de los fondos consagrados a la manumisión. El 15 de diciembre de 1850 la diputación provincial de Maracaibo implanta un impuesto suplementario en apoyo de la libertad de esclavos. Desde 1851 hasta 1853, se repiten las observaciones y requerimientos del secretario de Interior y Justicia reclamando cada vez órdenes más evidentes con el objetivo de acelerar la liberación gradual de los esclavos tal cual estaba establecido en la ley de 1830. “Posteriormente el 29 de noviembre de 1851 la diputación provincial de Barquisimeto destina 10.000 pesos para la libertad de los esclavos. Luego el 10 de diciembre de 1852 se formula un convenio de la diputación provincial de Caracas con el fin de que el Congreso sancione una ley sobre la abolición de la esclavitud; en el presupuesto aceptado para 1853, se reparten entre las distintas provincias venezolanas 50.000 pesos con el fin de apoyar los fondos de manumisión.” Las medidas relacionadas con la solicitud y otorgar mayores fondos a las juntas de manumisión en ocasiones no eran reales por los lamentables factores fiscales del momento, pero iban creando el ambiente para una transformación cualitativa en la actitud de los organismos competentes en correspondencia con el problema. Es en este contexto que para 1854 y bajo la imposición del Ejecutivo encabezado por José Gregorio Monagas, se realizaron en el Congreso una cadena de apresuradas discusiones que desembocaron en la Ley de Abolición promulgada el 24 de marzo de 1854 y reglamentada el 30 del mismo mes.

Ley de la abolición de esclavitud, ¿el verdadero fin?

Mediante esta ley, la esclavitud quedaba abolida y se establecían las medidas fiscales que iban a originar los ingresos con los cuales se iba a indemnizar a los amos de los esclavos y a los acreedores de los servicios faltantes de los manumisos. Posteriormente, en 1855 y 1856 se introducen transformaciones varias en el articulado de la ley. Conforme a dichas condiciones, y según los registros, “12.093 esclavos obtuvieron su libertad y se dieron 11.285 manumisos que fueron en su totalidad por 4.432.991 pesos, siendo la edad promedio de los afectados por estos manumisos de 13 años y de 46 años para los liberados.” 15Con el objetivo de obtener la suma requerida para implementar estas medidas, se establecieron impuestos suplementarios a los ya existentes de acuerdo con la ley de manumisión de 1830. “Estos impuestos representaron, el 10% de los que las rentas provinciales pagan al tesoro público; un impuesto a parte de 5 pesos por cada galón de aguardiente; impuesto sobre derechos políticos; contribución de empleados públicos; derechos de registro; derechos testamentarios. En 1856 se les adhirió lo proveniente por impuestos especiales a loterías, sal, licencias por licores y tabaco. Se convino emitir billetes como pago a los propietarios que cumplieran con las correspondientes exigencias de registro.”17 Poco a poco, lo que aparentaba ser un procedimiento sencillo que permitiría acabar definitivamente el problema, se fue complicando. Por una parte los propietarios de esclavos o beneficiarios de los servicios de los manumisos estaban en la obligación de demostrar mediante los documentos adecuados o evidencias necesarias, sus derechos y a estos se les debía otorgar un determinado valor, para así transformarse en un aumento para la deuda de abolición.

Sobre los obstáculos

Como hubo deficiencias en los documentos probatorios de los propietarios y una gran restricción en la administración; sumado con una gran confusión en cuanto a lo que los propietarios debían cobrar este proceso se extendió durante varios años. A pesar de los obstáculos antes mencionados, cabe destacar que incluso una vez que la deuda era reconocida por el estado había un gran conflicto para hallar el modo de cancelar el monto de la misma, era como jugar el famoso juego “monopolio” pero sin dinero. La legislación en cuanto a este proceso, establecía que el estado debía entregar billetes a los propietarios de esclavos una vez que se reconocieses y se valoraran los mismos; una vez que los propietarios obtenían dichos billetes estos esperaban su exoneración a los impuestos establecidos para tal efecto. Estos billetes tenían un interés del 3% anual debido a la demora que se daría para su canje. Como los fondos obtenidos con el establecimiento de la ley en octubre de 1858 eran limitados, se establece completar el monto requerido para el pago de la deuda con cargo al presupuesto.

Al propio tiempo y por las protestas ante los impuestos que dicha ley creaba se empieza a eliminar buena parte de los mismos a partir de ese mismo año.

Posterior al proceso

Paralelamente, el deterioro de la situación política (caída de José Tadeo Monagas, enfrentamiento entre liberales y conservadores, desencadenamiento de la Guerra Federal) iban creando una desorganización creciente en la actividad fiscal y en consecuencia, el pago de la deuda de abolición se hacía cada vez más inseguro. Es así que en 1860 estalla un conflicto en Guatire en el que un grupo de emancipados forma desórdenes alegando que los antiguos amos, ante la falta de pago de la deuda correspondiente a su libertad, estaban promoviendo la restauración de la esclavitud. Es un ejemplo patético e irónico de la situación que se vivía en esos momentos. “Finalmente, en 1865 se incorpora definitivamente la deuda de la abolición a la deuda nacional consolidada, cobrando un carácter común con las restantes manifestaciones de la deuda pública y sin contar con ingresos específicos asignados a su pago.”18 Va a ser pues tras la tormenta social de la Guerra Federal, que el proceso de la abolición encuentra su culminación.

¿Y qué hay de los que “solían ser esclavos”?

Una vez libres, los ex esclavos pasaron, en la inmensa mayoría de los casos, a desempeñar actividades de trabajo agropecuario como peones. No hemos de olvidar las condiciones en que dichos trabajadores se desenvolvían. Libres legalmente, pero sujetos a estrictos contratos con hacendados y ganaderos. Controlados por libretas o pasaportes que limitaban sus movimientos al cumplimiento de las obligaciones aceptadas en los contratos a través de los cuales entraban a cumplir su servicio. Endeudados con frecuencia ante los patronos que les adelantaban dinero, o con más frecuencia mercancías, en base a un salario mal remunerado, que les limitaba el pago de las deudas contrarias y en consecuencia los ataban por largos períodos a sus patronos. Ya libres los antiguos esclavos van a subir un peldaño en la escala social para asumir ahora los problemas acumulados de Venezuela.